Anna Gubanova, voluntaria de Rusia nos está visitando por unos meses. Ella nos cuenta su experiencia en Reciduca:

11/09/2011

Rusia y Argentina, hay mas que 13 000 kilómetros entre nuestros paises. Esta distancia hace que nuestros idiomas y nuestras tradiciones sean tan diferentes pero estamos unidos en las ganas de desarrollar el país y combatir problemas tan importantes como la pobreza, la corrupción y el analfabetismo.
Moscú y Buenos Aires, dos grandes ciudades, que siempre están llenas de gente de prisa. Al principio, me pareció que a la gente de acá no le importaba todo lo que yo veía: los niños pequeños pidiendo, o las madres jóvenes con sus bebes extendiendo la mano; los inválidos cerca de la iglesia, y las villas ubicadas en el centro de la ciudad….

Esto fue mi opinión antes de empezar a trabajar en la Fundación RECIDUCA.La diferencia entre Rusia y Argentina: es que en mi pais el gobierno presta el apoyo fundamental para resolver los problemas conectados con la pobreza y hay pocas organizaciones sin fines de lucro que tienen actividades en este ámbito; en la Argentina la gente toma la iniciativa para mejorar la situación en la comunidad donde vive, porque a veces conoce los reales problemas mejor que algunos funcionarios públicos.Fundación RECIDUCA ayuda a jóvenes en riesgo de deserción escolar hasta la finalización de sus estudios secundarios.

Durante mis primeras jornadas no sabía mucho sobre los verdaderos problemas y necesidades que tienen estos jóvenes cada dia y no entendía porqué para ellos es tan deficil finalizar los estudios. Antes de comenzar en la fundación mi idea sobre la situación en Argentina provenía de publicaciones o de sitios y estadísticas oficiales, que no dan una imagen de la vida en villas o en barrios peligrosos.

Pero aquí fue la realidad: frente a mi estaban tres adolescentes, cada uno con su propia hisotria y vida, pero unidos en un mismo ámbito: vulnerabilidad social. Cada uno de ellos quiere empezar a trabajar tan temprano como es posible para comprarse ropa o algo para divertirse; eso fue su primera razón para participar en los programas de la fundación. La educación para ellos es lujo, porque para tener una buena educación tienen que pagar, y a veces hay falta de dinero, a pesar de que los padres trabajan desde temprano en una fábrica, o en una empresa como cocinero o como barrenderos – cobran poco y además hay un montón de hermanos quienes también necesitan comer y vestirse.

Entonces el futuro de estos jóvenes tiene solo una meta – satisfacer las necesidades básicas como en la famosa pirámide de Maslow. Aparte de estos factores está la influencia del medio exterior en el que ellos se encuentran: la droga muy cerca de sus manos y la violencia de la gente que vive en su mismo barrio y hasta son sus vecinos y amigos con quienes se criaron. Como ellos me confiaron, su prioridad más importante es poder alcanzar las necesidades de comer y vestirse y poder vivir en un medio más sano que el actual.

En Fundación RECIDUCA la gente cree que en realidad estos jóvenes tienen en sus manos la posibilidad de mejorar sus vidas. Creen en ellos, enseñan a confiar, hablan y ayudan a desorollar su personalidad para generar herramientas que les permitan superar los problemas y obstáculos que se les presentarán.

La entrevista con ellos me ayudó a aprender mucho de la situación real en la Argentina. Ver su confianza y sus sonrisas y saber que uno puede en algún modo ayudarles, merece haber volado estos 13.000 km.

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